Compañía de Teatro Pata de Conejo

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Andrea y Marcela Marín en Los Topos, lectura dramática expandida. Foto de Cristian Aristizábal

UN LABORATORIO DE ENCUENTROS 

Las hermanas Marín Arcila, Andrea Licenciada en Artes Escénicas y Marcela Diseñadora Visual, son artífices y protagonistas principales de la Compañía de Teatro Pata de Conejo. Pero estas dos artistas no están solas. Las acompaña un equipo de profesionales de distintas disciplinas que cumple un rol fundamental en el estilo de trabajo colaborativo que han implementado para sacar adelante su proyecto cultural. Mientras Andrea se encarga de la dirección general, la dramaturgia y la actuación, Marcela interviene con la dirección de arte, vestuario, luces, sonido y por supuesto, también actúa. Así se encontraron para asumir su papel en las tablas.

En los dos años de vida, la Compañía, ganadora del premio INCU*ARTE 2015, ha puesto en escena 2 obras: Los Venenos basado en un cuento homónimo de Julio Cortázar, y Los Topos, escrita por Andrea, cuyo propósito es leer con los sentidos, especial para personas con discapacidad auditiva y visual pero también para público en general. Su pasión se complementa con la realización de un taller cada mes en La Madriguera Creativa.

Los Venenos hizo su debut en el Festival Internacional de Teatro de Manizales el año pasado y se ha presentado en el Festival de la Imagen 2017 y en algunas salas de Manizales y Chinchiná, pues no cuentan con un espacio apropiado para efectuar temporadas, y Los Topos tiene programada dos funciones en el Festival de Teatro de este año. El plan inmediato de la Compañía es la adaptación para teatro de otras dos obras del escritor argentino y así ofrecer una trilogía cortaziana en su repertorio.

AL ALIMÓN

Andrea y Marcela nos cuentan el proceso creativo de su Pata de Conejo:

Desde pequeñas nos hemos interesado por el trabajo escénico. Antes de comenzar con el grupo nos dedicábamos más a la exploración del arte circense, práctica que nos permitió relacionar las artes escénicas con el diseño visual. Un día dijimos, hemos hecho muchas cosas, sigamos jugando pero hagámoslo más serio: cumpliendo horarios de ensayo, poniéndonos metas, estructurando una idea juiciosa y a partir de ese momento nació Pata de Conejo, un nombre que por su connotación esperamos nos traiga muy buena suerte.

EL LABORATORIO

Concebimos la Compañía como un laboratorio de experimentación. De nosotras dos parte una idea básica, que desarrollamos con personas de disciplinas no vinculadas al campo teatral. Esto nos permite ver la escena desde muchos puntos de vista. Decimos que es un trabajo colaborativo porque convergen muchas mentes en una sola propuesta, ¡¡¡¡eso nos encanta!!!! Desde esta estrategia trans-disciplinar apuntamos a generar soluciones creativas, preguntándonos qué pasaría si muchas disciplinas se unen para darle una vida diferente a un universo de ficción, que es lo que uno hace en una puesta en escena. Así marcamos diferencia, quizás, con grupos de teatro convencionales.

INTENTAR, INTENTAR

El ejercicio de un grupo de teatro es intentar, intentar, intentar muchas veces. Comenzar es muy difícil, somos una compañía muy joven, con dificultadas en la circulación y el presupuesto, pero así y todo hemos encontrado apoyo como por ejemplo desde el cluster de la Universidad de Caldas, y alcanzado cosas muy positivas con nuestras presentaciones en salas, el Festival Internacional de Teatro, el Festival de la Imagen, el mercado de diseño del ISEA. Para nosotros son grandes logros a pesar de que no hemos salido de la región.

Concebimos el teatro como una utopía, y eso se lo decimos a la gente con la que trabajamos. A veces uno cree que no tiene la forma de lograrlo: cómo lo voy a hacer, de adónde voy a sacar la plata, pero hay un motor que empuja y nos dice: de alguna forma hay que salir adelante. Se trata de seguir caminando y luchando y así lograr la recompensa.

La verdad es que trabajamos con las uñas, no en el sentido de miseria, y como no tenemos la posibilidad económica de desbordarnos en el presupuesto, invertimos de nuestro bolsillo con todo el amor del mundo. Además contamos con el equipo de colaboradores que es muy flexible y para nosotros un recurso muy valioso, un tesoro. De esta forma tan manual y artesanal, fomentando los intercambios, logramos muchas cosas. Es lo bueno de tener amigos.

Respecto a nuestros montajes, encontramos más afinidad en novelas, en cuentos, en relatos, no en obras de teatro que ya están escritas. Nos da la curiosidad, no de montar tal cual, sino de reescribir y reinterpretar según nuestra forma de ver la vida. Hacemos adaptación dramatúrgica enmarcada en lo que queremos contar del tema y de nosotras. En este sentido las obras tienen mucho de autobiográfico, por lo regular evocación de pisodios de nuestra niñez.