Guillermo (Memo) Vélez

Fecha:
Dia:
Ninguno
Lugar:

"Cacorro Emilio y la travesti Cabezona, la utopía de la conrazón"

El último de los modernos y el primero de los patafísicos contemporáneos.


Texto y fotografía Daniel Santiago Salguero J. Artista Visual


Memo vivía el arte más allá de su indiscutible maestría en la pintura y el bricolaje. Memo sabía ser artista en sociedad (y eso conllevó a bastantes pasiones). Era, más allá de fabricante de impresiones, el artista como puerto, como terminal de pasajeros, como hotel, cocinero, altavoz, catalizador, compresor, atomizador, agitador poético y político, lo demostraba en todas sus dimensiones.
Puedo reconocer a Memo en la teoría del artista austríaco Hunderwasser llamada “las cinco pieles del artista”:
Piel 1.  La epidermis: Memo en sus mejores rascas terminaba pelando el culo o en últimas empelotándose, no le tenía miedo al cuerpo, menos a la desnudez.
Piel 2. La indumentaria: sus camisetas tenían casi siempre una pintura, un retrato medio monstruoso hecho con espátula y pocas pinceladas. Sus pantalones siempre estaban manchados con pinturas de colores vivos.
Piel 3. La casa: En Filandia está su finca - estudio - taller -  vivero llamado CECULPA (Centro Cultural Patafísico). Se puede decir que además de pintar, su pasión era hacer de comer. La especialidad: chorizos españoles.
Piel 4. La relación con su identidad: la actitud crítica y lúcida frente al arte;  lo político y lo social marcaban su posición sobre los hechos globales y locales. Su compleja y rica forma de ser era una mezcla muy especial de su ser artista, sus vivencias por años en Ericeira, ciudad costera de Portugal y la campesinada de la que tanto se enorgullecía.
Piel 5. El universo: su forma de relacionarse con el cosmos, con la noche, con la luna. Memo sentía el espacio, se identificaba con lo desconocido, lo visitaba, y nos traía imágenes de sus viajes a otros mundos.
En la noche del mundo en que Memo nos dejó, que es una pintura, llovieron los tonos más oscuros, azules, grises y mucho negro, y verde seguramente para todas las montañas, los árboles y las plantas del vivero. Algún punto amarillo o rojo debe haber en la imagen anunciando una alborada, pues los elementos vivos, vibrantes y encendidos son la esencia de la obra de Guillermo (Memo) Vélez. Decir que: descanse en paz Maestro, quizás le hubiera sonado un poco aburrido. Así que: ¡descansa en el goce con los artistas, los poetas, los travestis y las putas, Maestro!  Eso quizás se parezca más a él, va más por la honda de su humor. Dedico este pequeño texto a su hija Paz Vélez.