Jorge Eliécer Zapata Bonilla, el “glocal”

Martín Rodas

La antes denominada genérica y despectivamente “provincia” era esa región más allá de los bordes citadinos que contenía pueblos y montes habitada por “gentes” que “carecían de cultura”.

Foto de José Macías y su esposa Cecilia, el gran amor de su vida.

Según los criterios centralistas y retrógrados, estas regiones estaban abandonadas a la buena de Dios y el desarrollo era un concepto que no cabía en sus destinos históricos.


Todavía, hoy en día, el calificativo de pueblerino o montañero es utilizado para menospreciar a las personas. Afortunadamente, en los estudios contemporáneos más avanzados sobre la cultura, estas ideas han perdido su fundamento y quienes las esgrimen han pasado a ser aquéllos que realmente están del lado de los “incultos”. El mundo, a pesar de la globalización, avanza rápidamente hacia el reconocimiento de la diversidad y la multiculturalidad; y esos saberes que antes se consideraban obsoletos (de comunidades indígenas, afro, campesinas, populares, etc.) ahora emergen vigentes y poderosos frente al pensamiento homogenizador. Las riquezas culturales locales interactúan con lo global en lo que los cientistas culturales denominan como “glocalización”.


En este sentido, trabajos de estudiosos que fincan sus esfuerzos investigativos y literarios en la antes mal llamada “provincia”, son los que más aportes hacen a la cultura progresista y de avanzada. Por eso hago mención especial de una persona que desde hace mucho tiempo ha dedicado su carne, espíritu y nervio a lo raizal, con la gran ventaja de provenir de una región culturalmente riquísima. Me refiero a Jorge Eliécer Zapata Bonilla, de Supía, Caldas, quien sin nunca dejar su pueblo, ha enriquecido el acervo cultural e histórico de Caldas y Colombia. Poseedor de una memoria prodigiosa, da gusto escucharle sus narraciones sobre los personajes y acontecimientos de su entorno más cercano: Supía, Riosucio, Marmato, Caramanta, desde lo histórico, las costumbres, los mitos, el folclor, así como sus argumentaciones y críticas profundas del manejo económico, político, social y cultural de nuestra región.


Este pensamiento, Jorge Eliécer no lo encierra en lo local, pues son también apuntes que interactúan con los asuntos globales y frente a los cuales también asume posiciones analíticas. Un ejemplo de ello, es el evento poético coordinado por él y realizado en días pasados en Supía denominado Poetas en el paisaje cultural cafetero,  al cual tuve oportunidad de asistir como poeta invitado y que me sorprendió gratamente por el enfoque abierto y participativo que tuvo; como una articulación perfecta entre lo local y lo global.
Ahora, Jorge Eliécer ha enfocado su lupa en un personaje local y para mí universal, que hace parte de grandes afectos, pues está anclado a raíces profundas de mi vida de pueblerino y montañero; se trata del libro que ha escrito sobre nuestro gran compositor y músico José Macías, de Samaria, Caldas, y que será presentado en acto especial de la Orquesta de Cámara de Caldas en esa localidad el día doce de diciembre. Nunca olvidaré cuando mi abuelo José María Rodas me contaba de sus andanzas tipleras con el  “Caratejo” Macías, y ambos “zurrunguiaban” por caminos y veredas de Filadelfia, Neira y pueblos aledaños.


Yo, que también soy de pueblo (Neira), día a día profundizo de nuevo mis raíces en los orígenes, porque soy un convencido de que quien no sabe de dónde viene, no sabe para dónde va. Por eso hago un reconocimiento especial a Jorge Eliécer Zapata Bonilla, el escritor, el gestor cultural y el apasionado de nuestra identidad y memoria, porque con su obra, en compañía de otros Quijotes, ha cimentado las bases para que en un futuro próximo, todas y todos nos sintamos orgullosos de nuestro ser y en un ambiente de respeto, paz y dignidad entablemos relaciones con el resto del mundo en condiciones de fraternidad e igualdad.


Este trabajo literario tiene el respaldo y calidad editorial de La Nueva Editorial (antes Manigraf) que en cabeza de otro gran gestor cultural y excelente editor e impresor, Rubén Darío Galeano, apoya a nuestros creadores, y quien también merece un comentario aparte que haré en oportunidad próxima.