La Universidad Nacional recorre cultura cafetera

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El Paisaje Cultural Cafetero fue declarado patrimonio cultural de la humanidad en el 2011. Foto Andrés Almeida Guano


En total, 411 veredas de Caldas, Risaralda, Quindío y Norte del Valle del Cauca conforman una de las zonas más representativas de Colombia, considerada en el 2011 por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad.
Se trata de uno de los 44 paisajes culturales del mundo, liderado  por el Parque Nacional de Tongariro en Nueva Zelanda, el cual fue declarado patrimonio en 1993.  
Desde la dirección del Observatorio del Patrimonio en Paisajes Culturales, la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales se ha consolidado como una de las instituciones más comprometidas con la conservación de este territorio como bien natural, cultural, social y económico.  
Esta arquitectura, conocida como vernácula, será tema de estudio en el programa “Paisajeando ando la arquitectura y cultura cafetera”, uno de los tantos eventos que programa la Universidad para difundir y enseñar la cultura del Paisaje.  
Desde cursos como estos, la Universidad promueve caminatas por haciendas cafeteras, recorridos por el Centro Histórico de Manizales y el municipio de Chinchiná, talleres de arquitectura, patrimonio gastronómico y cultura cafetera, entre otras actividades que fortalecen el arraigo y reconocimiento de la riqueza que encierra el PCC.  
La Universidad Nacional hace presencia en el Comité Técnico Departamental, donde se toman las decisiones sobre la sostenibilidad del paisaje en Caldas, y forma parte del Comité Técnico Nacional y el Regional, por intermedio del Observatorio del Paisaje y de la Cátedra Unesco, en la que participan ocho universidades de los municipios que integran el PCC. Así  lo manifiesta Fabio Rincón Cardona, profesor y representante de la Sede Manizales ante estas organizaciones.  
Es así como el Grupo de Investigación en Estudios Regionales Sociedad y Cultura de la Sede Manizales, bajo la dirección de este académico, se enmarca dentro del proyecto de nación, implícito en el Plan Global de Desarrollo de la Universidad Nacional.  
Dada la campaña adelantada, no solo por la Universidad Nacional sino también por las demás instituciones interesadas en la conservación del PCC, se ha logrado que el 80 % de los municipios que hacen parte de este territorio cuenten con planes de ordenamiento territorial (POT) que, en términos de sus lineamientos normativos, protegen sus atributos diferenciales.  
Sin embargo, la apropiación y sentido de pertenencia que en cada zona se le quiera dar es particular, ya que aún no existe un cambio de actitud y mentalidad generalizado para llegar a esto.  
“Hay investigaciones que comprometen a la Universidad, pero desarrollarlas o no, no depende de la misma Institución, pues en la mayoría de los casos implica aceptaciones de las gobernaciones de turno”, sostiene el profesor Rincón.  
Una taza de café  
Los largos corredores de cafetales, cultivos de plátano, caña, mango, piña, yuca, tomate, frutales, entre otros, así como las granjas avícolas, porcinas, ganaderas y, por qué no, la variedad de fauna y flora determinan algunas de las características propias de este espacio, rodeado por las cordilleras Central y Occidental.  
Su identidad está marcada por la manera de ser de sus habitantes. Ellos, un poco callados y temerosos de saludar, por sus manos toscas, pero serviciales, no dejan ir al visitante sin antes ofrecerle una buena taza de café o de agua de panela. Vigilantes anónimos del Paisaje Cultural dejan ver que la sencillez nunca será confundida con sumisión ni la tenacidad con prepotencia.  
Las principales características que se evidencian en la mirada de campesinos, recolectores, madres y amas de casa, son la laboriosidad y el ímpetu por salir adelante. Para ellos los obstáculos son hazañas que deben emprender día a día para sembrar frutos en las generaciones venideras.  
Estos valores han sido el factor principal para avanzar en proyectos de preservación, ya que ese reconocimiento, interiorizado en sus pobladores, es el que se requiere para demostrarle al mundo que ellos también hacen parte de ese patrimonio.
Así la persona no diga que su territorio es un PCC, ni hable de los atributos que este reviste, como por ejemplo que es de montaña, que se construye desde hace más de 100 años, que tiene expresiones concretas en su flora, en su fauna y en sus actividades culturales, fomenta un reconocimiento. Tal como lo ha advertido el profesor Rincón, la persona simplemente dice “nosotros somos de aquí”.
Agencia de noticias UN