Terreno inculto

Fecha:
10 de Diciembre del 2015 - 06:30 pm
Dia:
Jueves
Lugar:
Museo de Arte de Caldas

Exposición de Mauricio Gómez

El clima tropical de Colombia favorece la exuberancia de la naturaleza; su flora y su fauna son de las más ricas de todo el planeta. Mauricio Gómez Jaramillo sabe apreciar este excepcional rasgo de su patria, lo reelabora en dimensiones simbólicas y lo transmite a través de su pintura. Cada cuadro es una síntesis colombiana de sus paisajes y, al mismo tiempo, o quizás sobre todo un elogio del misterio de la creación.
Al acercarnos a las imágenes de este jóven pintor, entramos a un mundo enigmático y de ensueño. Podemos apreciar en cada una de ellas la extraordinaria expresividad de cada una de sus líneas que contribuyen a la construcción de un espacio que juega con la perspectiva, el movimiento y la profundidad. No cabe duda de que Mauricio expresa el portentoso asombro que causa en él la profusión del mundo en el que vive. El no imita la naturaleza, la aprehende, la vive y la canta a través de las pinceladas y del juego con el color. En algunos momentos podríamos pensar que sus cuadros representan el arte abstracto; no siempre se logra construir referentes con la realidad, pero precisamente en este manejo de la inquietud intelectual yace su fascinante atracción.
La pintura de Gómez Jaramillo parece oscilar entre las dimensiones instintivas y racionales, entre lo concreto y lo imaginario, entre la sesuda reflexión y espontánea fantasía. Este planteamiento de oposiciones de ideas se reafirma a través de la forma que insiste en los contrastes que no siempre tienen que resultar inversamente proporcionales, sino que también acuden a los tonos intermedios. Lo elemental contribuye consecuentemente a la construcción de la complejidad de las estructuras.
La sombra expone el brillo de la luz. La iluminación destaca la posición privilegiada de los componentes en unos enlaces que pueden ser sólidos o sumamente frágiles. Con frecuencia, el fondo parece ser la salida de un laberinto doloroso con el fin de llegar al espacio infinito, luminoso y lleno de bondad, pero también puede aparentar un túnel oscuro que promete ser el camino de huida para los perseguidos y que atrae con su promesa de ocultar, de cobijar en sus recónditas e insondables entrañas.
No cabe duda de que este arte es profundamente axiológico. Se percibe el empeño denodado de la búsqueda de la verdad que inseparablemente permanece abrazada, a la manera platónica, con el bien y la belleza. El espectador se siente inmerso en un mundo digno, que de ningún modo siente que sea un escapismo. La afirmación de la grandeza de la persona puede hacerse también por medio de una línea, de un punto, de un color y de sus contextos. No es ninguna exageración asegurar que la vitalidad de esta pintura consiste en la apología de la vida misma. Se da lugar a la eclosión del espíritu, fenómeno nada común en el arte contemporáneo, pero en el cual se fundamenta la tan apreciada originalidad.