Ver y comentar teatro. Todo el teatro posible.

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Ninguno
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– fragmentos –.
 
Jairo Gómez Hincapié. Actor y Director de Teatro
 
 
UNO.  De las charlas con Javier Humberto Arias Ospina, por estos días que corren del año 2017, nos sorprendían las variadas propuestas de hacer teatro que aparecen en la ciudad, desde las propuestas de los grupos consolidados hasta las propuestas de los grupos nuevos, por llamarlos de alguna manera. Todas las obras tan distintas en sus realizaciones y en sus encuentros con los espectadores. Se nos hace difícil juzgarlas en los términos de una crítica de la calidad per se. La calidad es un estigma, un parámetro indecente que nos cae como una pedrada en los ventanales del teatro, lanzada por los mirones del consumismo cultural. 
 
DOS.  Como decía un teatrólogo argentin, el teatro «está en los lugares que menos se espera». Y tiene la posibilidad de convocar en convivio a los espectadores más diversos en su condición. Los espectadores,  como el teatro mismo, son efímeros. De seguro, en los grupos se condensa en sus particularidades una actitud hacia el propio hacer teatral, ya sea por influencias de la academia, de la propia experticia, por las tecnologías digitales (sic), o por otras ideologías de viejo arraigo.
 
TRES.  Desde los asuntos relacionados con la teatralidad,  el teatro es un modo más. No es el teatro toda la teatralidad. Ya lo repetía Peter Brook «el teatro empieza cuando dos personas se encuentran». ¿Cuándo no?...esa capacidad telúrica de fingir…El teatro como un modo más de contar historias, esa es su diferencia con otras artes. (Es una sencilla aproximación.)  ¿Y qué historias contamos? Si el teatro no es toda la teatralidad no quiere decir que todo en el teatro es posible, quiere decir que el teatro es modo singular de contar historias y que también nos convoca de un modo particular como espectadores y como actores. 
 
CUATRO.  Digamos que ahora hay mucho teatro y sin embargo….una anécdota….un ex profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Caldas, ya retirado, me comentaba como preguntándose, porque no entendía el por qué, si en Manizales existe un Festival Internacional de Teatro desde 1968, por qué en la ciudad no había grupos de teatro…yo me quedé perplejo, por unos instantes, y perplejo es un decir; no me quedé sin respuestas, me quedé con muchas preguntas. Por él. Por el Festival. Después de cuarenta y nueve años…¡qué horror y qué ignorancia...!!!  Y que uno cómo se entera de las obras y de los grupos…Yo le tuve que decir y narrarle y contarle y explicarle… después pensé que era él un cerebro fugado…de la realidad. O que venía de otras realidades, que tenía otras relaciones con la realidad, que ejercía de otro modo la teatralidad con sus colegas…cuando dos personas se encuentran… Se conjugan dos verbos fingir y ficcionar…
 
CINCO.  Todo en el teatro. Las viejas historias. Las nuevas obras. Las dramaturgias viejas. Las nuevas dramaturgias. Los grupos con tradición, los grupos con ambición. Todos los grupos con intención. Las nuevas mareas. La Ruta del Teatro, sus nuevos itinerarios. El teatro se mueve con sus secretos. El teatro nos busca. El teatro nos espera…sí, el teatro sabe esperar. Desde su ancestral memoria, desde los tiempos de la instalación del hombre. El teatro narra desde los tiempos del fuego.  Quizás, desde antes. El teatro nos abraza. El teatro nos acoge. Es un rito permanente. El teatro eres tú. El teatro es tu sombra y tú no la ves. Teatro y Palabra. Apenas balbuceo en los tiempos del ruido. Demasiado ruido. El teatro, como otras artes, es posible por el silencio…silencio…silencio…
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